lunes, 9 de abril de 2018


Volver a lo básico.

En el periodismo hay un futuro que no acaba de llegar y un presente que no se acaba de ir.


 El periodista es alguien que ejerce el periodismo como lobo estepario, solitario y soltero, el periodismo no se ejerce en manada, desgraciadamente esto último es una costumbre que se ha vuelto un hecho constante y cotidiano.

 
Rafael Cano Franco, periodista de Hermosillo, Sonora.
Presidente del Foro Nacional de Periodistas.

Conferencia dictada en la Universidad Autónoma de Yucatán, promovida por el presidente del Foro de Periodistas de Yucatán, Iván Duarte.

Me pidieron que platicáramos sobre el futuro del periodismo. Pero más allá del futuro del periodismo, nos tiene aquí “el futuro de los medios de comunicación y los medios de comunicación del futuro”.

             En el periodismo, la técnica informativa ha tenido algunos cambios. Por ejemplo, la entrada de la nota de 22 caracteres ya no necesariamente tiene que responder a las 6 w’s (qué, quién, cuándo, dónde, cómo y porqué). También ha quedado en desuso la pirámide invertida, ese esquema de invertir la nota con lo más importante arriba. Salvo estos detalles, el periodismo como tal no tiene muchos cambios, no ha mutado.

             Lo que ha cambiado en forma trascendente y a ritmo vertiginoso es la forma en que los periodistas entregamos la información a los usuarios finales, a los lectores, a los televidentes, etc. Estos procesos son más rápidos, son casi inmediatos.

              El punto es si nosotros los periodistas estamos preparados para asimilar estos cambios y si podemos convertirlos o no en un negocio, porque a final de cuentas los periodistas no vivimos del aire, de alguna parte sale nuestra comida y tenemos la costumbre de comer tres veces al día, pero en este apartado estamos mal educados.

Cambios en el periodismo
Los cambios afectan al espacio de la comunicación pública, los blogs, la información en las redes sociales, la inmediatez de lo que recibimos. Pero el asunto no es si nos enteramos de los hechos o no, el caso es si estos hechos informativos reúnen las características para ser una nota informativa, una noticia, algo confiable. Esto es lo fundamental.

             Internet cambió para siempre nuestro modo de informarnos al generar una nueva cultura, un nuevo proceso para el tratamiento de la información y para la presentación de noticias. Con el hipertexto, la versión 2.0 etc., la web se convirtió en un constante transformador del quehacer de los medios de comunicación y fuimos conociendo mejor las potencialidades de la era digital, no solo agregamos texto, de pronto podemos construir noticieros de radio y agregarle audio y video a las notas informativas y, en este sentido, a través de una plataforma digital relativamente barata, construimos medios de comunicación múltiple, porque tiene múltiples funciones (texto, audio, imagen).

             Esto generó la proliferación de medio digitales, pero el problema en México es que no han evolucionado, de pronto se quedaron atorados, estancados, y tampoco han sabido capitalizar el boom de las redes sociales, porque los periodistas, en términos generales, cometemos un error, queremos hacer medios de comunicación a nuestro gusto, en lugar de generar narrativas y generar información al gusto de los usuarios. Para conectar con ellos tenemos que generar los temas que a ellos les interesan. Y luego medir el impacto para saber cuánto dinero va a generar. Porque, insisto, esto tiene que ser un negocio. No puede ser de otra manera si no cómo nos vamos a mantener, a dónde vamos a ir, de dónde saldrán los dineros que nos permitan tener la canasta básica. Ningún periodista va al súper a comprar un kilo de azúcar y pagar con dos toneladas de credibilidad.

             Hay que transformar todo esto en ingreso para los medios, claro, ingresos que estén dentro de la norma, no convertirse en chantajistas.

Información y noticia
El futuro es de la información, no de los medios. Es decir, la información seguirá fluyendo. Todos los días nos informamos de hechos que trascienden y de hechos que no trascienden. Hay quien publica hechos cotidianos y banalidades que no nos cambian para nada la vida. Esa es información, pero no es noticia. Lo que tenemos que hacer los periodistas es convertirnos en el tamiz dentro de las redes, hacer que la información se convierta en noticia, aquella que tenga las características y atributos necesarios para serlo.

             Los medios que comprendan esta transición, serán los medios con futuro, los que no la comprendan y se nieguen a cambiar simplemente tenderán a desaparecer, ésta es la triste realidad. Los medios deben entender que este cambio se da aún cuando no lo quieran.

             Los medios impresos tienen circulación a la baja, en todo el territorio nacional. No digo que vayan a desaparecer al 100%, pero aquellos que presumían tener tirares de 80,000 o 100,000 periódicos diarios, pues hoy tiran 20,000 o 30,000 si bien les va. Sus usuarios han cambiado.

Periodismo ciudadano
Otro impacto de internet y las redes sociales es el fenómeno que algunos llaman “periodismo ciudadano”. Se da cuando alguien, por ejemplo, ve un choque, toma una foto y la suba a internet. ¡Listo! Ya está haciendo periodismo ciudadano. Pero como no tiene conocimientos de periodismo, escribe “vi que estaba sangrando dentro del carro y estaba muerto”. Ya lo mató y lo sube. Y ya en las redes se convierte en verdad histórica, aunque el sujeto haya estado inmóvil por haber perdido el conocimiento y bañado en sangre por una cortada en la frente, pero vivo. 

             Considero que el término periodismo ciudadano no es adecuado. Lo que publican siempre es algo de apreciación personal, algo muy diferente al proceso periodístico que comienza por la verificación de los datos. Esta es la diferencia entre alguien con conocimientos periodísticos y otro sin ellos.

             El periodismo ciudadano es un ejercicio informativo que puede hacer cualquiera y, precisamente por esto, es por lo cual debemos ser muy cuidadosos al darle o no cabida como algo creíble. Millones están pegados a las redes, suben fotos, escriben lo que ven, opinan, etc., viven una vida virtual en un mundo real.

             Otro aspecto son los "blogeros” convertidos en líderes de opinión. Pero no se convirtieron en líderes por el hecho de ser blogeros. Ellos ya traían algo de solvencia, ya tenían credibilidad en otros espacios, ya habían generado un nombre en el mundo real que lo llevaron al mundo virtual. No surgieron de la nada. No porque yo me ponga a escribir un blog, mañana voy hacer el blogero de moda. Lo que hace el blog es darles visibilidad, los expone en una plataforma más amplia, de mayor difusión y, a partir de ahí, ellos crecen con su nombre, pero no los fabrica.

¿Cómo lograr que el público nos voltee a ver? Simple y sencillamente es un proceso lento que se llama generación de credibilidad. Es el activo más importante de cualquier periodista y se logra al paso de mucho tiempo, de muchos aciertos, de ser siempre preciso y muy honesto en el manejo de la información. Para que ese público me busque, me tiene que buscar porque me cree.

Facultades de Periodismo obsoletas
Otro aspecto complicado: las facultades de comunicación y periodismo enseñan periodismo y comunicación del siglo XIX y un poquito del siglo XX. Los egresados de estas escuelas salen con conocimientos y teorías del siglo pasado y algunas francamente ya rebasadas por mucho.

             Todavía en algunas facultades les enseñan a los muchachos la visión marxista de la comunicación. Eso no sirve para nada, es una soberana tontería, una pérdida de tiempo, distorsión de la realidad periodística y de la mente. Todavía hablan de estructuralismo de la comunicación. Y hay universidades que ya ni siquiera enseñan los géneros periodísticos. Así estamos en algunas partes de México. En materia periodística, no enseñan periodismo fundamentado en el quehacer de los medios impresos, pensando en los propios medios y en sus necesidades.

              Las facultades de periodismo y comunicación tiene que repensar cuales son las destrezas que les van a dar a los jóvenes. Es cierto, estoy de acuerdo en que hay que regresar a lo básico del ejercicio del periodismo, pero también hay que conocer las nuevas exigencias que nos plantea la tecnología.

             ¿Qué nos demandan los usuarios? ¿Cuáles son los nuevos lenguajes que debo utilizar? Y no hablo del idioma, sino de la narrativa. Pero seguimos narrando: El funcionario precisó, dijo que, estableció que, cuando las nuevas técnicas de la narrativa periodística nos hablan de una redacción circular, de una redacción incluyente, una redacción que haga que el individuo, el usuario, se conecte de inmediato. Pero pocos conocen la técnica de la redacción circular una técnica usada ya por la mayoría de los medios en Europa y en algunos estados de los Estado Unidos, pero aquí la desconocemos.

             En algunas universidades es más importante conocer la teoría marxistas de la comunicación que la redacción circular. Ahí tenemos un problema serio, muy serio para el futuro del periodismo en México.

             La universidad y los medios de comunicación son sistemas que deben cambiarse desde dentro, cambiar las materias de enseñanza, como en cualquier otra profesión, con gente que pertenezca a la nueva cultura. Hay que oxigenar los espacios del conocimiento. Hay que permitir que las nuevas generaciones accedan para formar a las nuevas generaciones. Si hay que transformar la universidad, hay que transformar a los medios.

             Hay universidades que no existen en el mundo real, son virtuales. La Universidad de Arizona lo único que tienen en físico es el estadio de fútbol, todo el proceso de enseñanza está en línea.

             Nuestro Foro de Periodistas promueve en línea una Licenciatura en Periodismo, a partir de este año.

             Sí, hay que cambiar, pero será en la medida en que interese el periodismo, la comunicación, y éste es el reclamo, porque recibimos una educación académica fundamentada en el siglo pasado y debería estar a tono con el ritmo de cambio y, simplemente, no lo está.

El futuro de los medios
El papel, durante muchos años ha sido el medio del periódico. Ya no es así. La pantalla, en sus infinitas modalidades, ha suplido buena parte de las funciones del periódico y si queremos generar medios para el futuro tenemos que pensar en la pantalla, en ser altamente visuales. Una información en papel no podemos copiarla, le tomamos una foto y la mandamos al archivo, no podemos pegarla con un simple click, ni actualizarla, ni ver si le subieron algo nuevo, si hay nota relacionada, si alguien opinó, no podemos reenviarla.

             Entonces, visto así, el papel periódico es un lienzo, una herencia del pasado. Es un muerto que camina todavía, porque no sabe que está muerto. Los periódicos responden a su periodicidad, diario porque sale una vez al día, semanario, mensual, bimensual, semestral, un proceso de producción del siglo pasado.

             Primero cuánto tiempo lleva redactar una nota, clasificara, llevarla a la imprenta, meterla a la rotativa, compaginar el periódico y luego una distribución con logística. Ahora, en un portal en internet la periodicidad es continua. Antes la hora ideal para una conferencia de prensa era entre las 10 y las 12 del día, para dar tiempo al periodista de llevar la información a su medio impreso.

             En las pantallas de los medios virtuales la periodicidad es cada segundo, un permanente cambio. Así lo han demostrado las redes. No lo invento, ya está plenamente investigado y documentado. Así ya son las cosas. Por eso, por el bien del futuro de los medios impresos en papel periódico, hay que cambiar. Pero lo primero que hay que cambiar es a las personas que están ahí. 

Los retos de los medios actuales
Primero, la empresa. Hay que repensar los modelos de organización de los medios en papel, porque tienden a ver reducidos sus ingresos. Son carísimos. Los portales digitales les dan competencia constante, porque son, si funcionan bien, medios de la era del conocimiento y operan con esquemas de la sociedad del conocimiento. Son más rápidos, más ágiles, informan y tienen cambios constantes, actúan con esa periodicidad. Las empresas tienen que repensar su modelo de negocio.

             Algunos periódicos diarios, como El Universal, han pasado de publicar todo en sus páginas electrónicas a solo incluir encabezados, sin costo. Pero lograron encontrar un punto intermedio: ahora publican las noticias del día a día, sin costo, y se reservan para la edición impresa y para su área digital de paga los reportajes y las entrevistas. Así ya no le plagian sus notas con trabajo periodístico real, de peso, y las cobran. En el gratuito cumplen su misión de informar. Encontraron su modelo de negocio.

             Los medios tienen que encontrar un modelo de negocio de acuerdo a sus características. Los medios digitales deben encontrar el suyo. Los blogeros, también. Todos tienen que ser empresas. Hoy ya no hablamos de empresas con edificio, hoy la persona es su propia empresa, el conocimiento es su capital y ese conocimiento lo transforma, en el caso de los periodistas, en credibilidad y esa credibilidad debe convertirse en ingresos. Pues, nosotros, cuando pensemos en términos de empresa, pensemos que estamos generando bienes de consumo. La información es un bien de consumo, la nota es un bien de consumo.

             Pero, ¿cómo me voy a financiar? Si tengo reporteros, ¿cómo les voy a pagar? Y los gastos de internet. Y, además, el espacio físico, porque Hacienda te pide un domicilio fiscal donde te van a ejecutar. Y la renta… Hacer periodismo cuesta. Por esto hay que explorar los diferentes tipos de financiamiento. Y en este punto, la publicidad lo define todo, quien sepa sacarle provecho a esta venta de publicidad en medios, estará del otro lado.

Las facultades de comunicación y periodismo enseñan periodismo y comunicación del siglo XIX y un poquito del XX. En algunas, aún enseñan la visión marxista de la comunicación. Eso no sirve para nada, es una soberana tontería, una distorsión de la realidad periodística y de la mente, y todavía hablan de estructuralismo de la comunicación. Y las hay que ya ni siquiera enseñan los géneros periodísticos. En materia periodística, no enseñan periodismo fundamentado en el quehacer de los medios, pensando en los propios medios y en sus necesidades. Sus egresados salen con algunos conocimientos ya rebasados por mucho. Así estamos en algunas partes de México.
  
La formación
La narrativa primero. Hay que recuperar el ritmo de narrativas largas. Hoy todos se informan en párrafos. Queremos saberlo todo rápido. Un caso especial se vio en la captura del Chapo en el noticiero de Carlos Loret. Le dedicaron 20 minutos describiendo como pasó el suceso, porque saben que la gente busca narrativas largas, quiere saber el detalle, todavía nos mueve el morbo. Incluso en los medios impresos, uno las lee, las degusta, las paladea, las saborea, claro, cuando están bien redactadas, bien llevadas, casi al nivel de literatura, pero con técnica periodística.

             Algo triste y penoso es cuando dos o más reporteros se ponen de acuerdo para cubrir una serie de hechos. Tú vas a éste, tú al otro, éste a aquel y yo cubro tal. Luego se intercambian las notas y todos los medios publican lo mismo, sin diferencias sustanciales.

             La unificación de criterios va en contra del ejercicio del periodismo y más si somos nosotros los periodistas los que los unificamos. Por flojos. Y un actuar de esta forma, es un fraude a la empresa para la cual se trabaja y para el público receptor. Desgraciadamente ésta es una costumbre que se ha vuelto un hecho constante y cotidiano en el periodismo mexicano. El periodista debe ser alguien que ejerza el periodismo como lobo estepario, solitario y soltero, el periodismo no se ejerce en manada,

             Hay que competir como profesionales. El periodismo es un ejercicio de competencia. El periodista sale todos los días de su casa a buscar la nota informativa, la exclusiva, y a que nadie se la gane. Y le exige y le pide a sus fuentes: “dámela a mí, ya la estoy trabajando, es producto de mi esfuerzo, de mi capacidad, yo me enteré primero y la quiero para mí”. Esto es una competencia y así debemos de pensar.

             Hay que recuperar la iniciativa. Hay que trabajar con mayor creatividad, no somos nada creativos. Hay quienes solo se van al café y reciben el boletín y no hacen nada, no reportearon, no llamaron, no consultaron otras fuentes, no buscaron otras opiniones, no contrastaron la información, no fueron al campo, no fueron a la calle. El periodista es de calle, no de oficina. Hay que apostar por esa diferencia, hay que difundir la formación académica como una tarea permanente. Quienes piensen que ya la hicieron porque en 1994 lograron su título de Licenciado en Periodismo, están muy equivocados. De 1994 a 2016 han transcurrido muchos años, han cambiado muchas cosas y si no se han actualizado, no se han preparado y si esa preparación no ha sido constante y recurrente, estamos fritos.

             Por eso nuestra propuesta es que el periodista se debe certificar. Debemos buscar al periodista certificado, para que digan: este tipo cumple con las condiciones éticas, técnicas, condiciones humanas, conocimiento de tecnología, ciertos parámetros que todos debemos de manejar y operar.

Los medios del futuro
La identidad. Antes, generalmente quien tenía la tecnología tenía la fuerza y ésta era su identidad. Quien poseía la imprenta podía editar periódicos, revistas o libros. Hoy, la digitalización de la información y la red permiten que cualquiera pueda tener esta tecnología. Entonces, la identidad de los medios se da por producir y difundir información. Esto indica la necesidad de cambiar, entender que los medios son productores del conocimiento en la actualidad.

             Los medios también han descubierto que el contenido ya no es el rey, es una simple excusa para que la gente converse. ¿Qué tenemos que hacer? Darle contenido a la gente que no sabe expresarse. Vuelvo a lo mismo, lo que importa aquí es hacer medios de comunicación con información que le interese al usuario, no que me interese a mí.

             ¿Dónde están los medios de comunicación? Donde estén sus usuarios. Y el tiempo ya no es el de la periodicidad, sino de la continuidad. Medios que generen información en forma continua.

             Yo soy director de un portal en Hermosillo, se llama Ehui.com y está obligado a generar 12 periódicos digitales en el día, es decir, hacemos el equivalente a 12 periódicos impresos diarios. Presentamos al menos 12 veces diferentes portadas. La información es continua, debido a la posibilidad de la tecnología para escribirla y subirla en el momento. La redacción son ellos, los reporteros que suben las informaciones y no tienen que ir a la oficina.

             Un medio, hoy, debe ser accesible con aplicaciones en la red, con texto, audio e imagen. La nueva multiplataforma digital, es el nuevo estándar. No conozco en México algún medio que lo haya hecho, ni los grandes. Lo aplican solo en una o en dos notas. Pero sí los hay en España, Francia, Inglaterra, EE. UU. Y no cuestan más, el reportero estuvo ahí, ¿por qué no grabar audio y video? Y subir todo desde su propio celular. ¿Por qué no se ha hecho? A esto los periodistas le llamamos ubicuidad.

El periodista
La tecnología ha democratizado los medios de comunicación, pero las máquinas no hacen periodismo, el periodismo lo hacen las personas independientemente de sus herramientas, con datos o sin ellos, con el mejor celular o uno barato. El periodista debe ser de excelencia, estar preparado, con condiciones personales para el desarrollo, tener el conocimiento y saber aplicarlo. Comportase de manera ética. La excelencia implica que los medios y los periodistas sean profesionales. Esta no es una labor para improvisados, disculpen si ofendo a alguien, lo dijo un señor que se llamaba J. Chester: "El periodismo era una profesión que cualquiera podía desempeñar, el único requisito para ser periodista era haber fracaso en cualquier otra profesión".

             El periodista es aquel que vive el y del periodismo, se prepara día a día, sale y busca noticias, sabe y conoce como se desarrollan los términos y domina los géneros informativos. Ese es periodista.

             El periodista no va a cambiar, no debe cambiar, los que han cambiado son los medios. Los periodistas debemos regresar a lo básico, porque más allá de las innovaciones tecnológicas y del impacto de los medios de comunicación, el periodismo es un oficio que conserva sin cambios sus principios básicos. El tamiz, el manejo de la información, su recopilación, acceso y análisis es un proceso que no ha variado mucho, puede cambiar la técnica, pero se sigue rigiendo por la precisión, claridad y capacidad de redacción.

             El periódico de hoy, como lo será el de mañana o como lo fue el de ayer, requiere de elementos que lo diferencien del resto de las personas que comunican en las redes sociales. Es decir, tienen que diferenciar quién está haciendo una labor periodística al informar o quien simplemente está dando a conocer algo sin el proceso periodístico previo.

             No necesito ser médico para informar sobre los avances de la medicina, pero por favor sí tener conocimiento mínimo sobre las enfermedades. Un periodista debe haber estudiado y tener conocimientos de filosofía, de las bellas artes, de ciencias, geografía, ortografía, redacción y algunas materias más.

             Tenemos que volver a lo básico, tener un amplio lenguaje, vocabulario extenso. Quienes a través de alguna red comunica su incapacidad para expresarse correctamente, desemboca en la vulgaridad, y en lugar de educar a un pueblo lo mal forman. Un buen periodista no puede actuar así. La regla básica para adquirir lenguaje y vocabulario extensos, es la lectura, leer, leer… Para escribir una palabra es necesario leer cien y para redactar un buen texto es necesario haberlo escrito cien veces. La única forma de adquirir lenguaje es leyendo.

             También necesitamos precisión, es lo básico del periodismo, ser honestos. Hay que ser breves, concisos. Hay que alejarse de la declaración, somos muy dados a lo que dijo el funcionario se convierta en nota. Porque lo dijo el funcionario es una verdad periodística, pero no la contrastamos, no vamos a ver si lo que dijo es cierto, no buscamos información adicional que nos permita formar y formarnos un criterio.

             Finalmente, el periodista tiene que trabajar bajo los fundamentos de la ética. El periodista debe saber lo que es bueno y lo que es malo, tanto para sí como respecto al contenido informativo. No hablo de censura.

             Los principios básicos nos deben indicar cuándo alguien nos quiere usar, cuándo alguien no pretende informar sino hacer propaganda a través de nosotros. Cuándo son mensajeros de un grupo, para llegar a otro. La ética nos marca las acciones positivas o negativas en las que podemos incurrir y se vuelven un ente normando nuestra actividad cotidiana, no solo profesional si no también familiar. Los periodistas deben tener un linaje ético, por eso hablo de regresar a lo básico. Los medios cambian, pero no todos los periodistas se han percatado. En este asunto hay un futuro que no acaba de llegar y un presente que no se acaba de ir. En definitiva, estamos en esa transición. 

Muchas gracias.

sábado, 24 de marzo de 2018


Retos de la educación superior,

en el mercado global.

Ing. Carlos Rubio Cuevas

 En el mercado globalizado un producto debe de competir contra cualquier otro igual o similar ofertado. Esto es, debe de tener calidad similar o mejor, precio menor o igual y soporte de garantía a nivel mundial. Para lograrlo los fabricantes deben de desarrollar sus propios productos y técnicas o comprar los derechos para la producción o uso de productos y técnicas existentes.

La generación o desarrollo de un producto o de un proceso competitivo implica dominar los siguientes factores básicos: técnicas de producción, materiales, herramientas, maquinaria, equipos y métodos, unidos a la mano de obra debidamente calificada. Lo anterior indica que la generación requiere personal que domine profesionalmente los conceptos de diseño de cada uno de los factores citados, con el fin de que sean capaces de aportar alternativas con resultados competitivos capaces de enfrentarse ventajosamente a los ofertados en el mercado. Las empresas de tecnología trabajan bajo estos conceptos y su ingreso proviene de la venta o renta de la propiedad intelectual desarrollada.

Para producir un producto o para usar técnicas existentes basta con tener personal capacitado en los procesos y técnicas específicos de producción y mantenimiento, de acuerdo con los requisitos estipulados por los dueños de la propiedad intelectual requerida. Las maquiladoras y las franquicias son un buen ejemplo de empresas que trabajan comprando o rentando propiedad intelectual.

Las empresas que no pagan propiedad intelectual son aquellas que trabajan con tecnologías, productos y materiales de dominio público y por lo general ofrecen productos y servicios de bajos niveles de calidad, altamente competidos y de reducidos márgenes de utilidad.

Cuando confrontamos las exigencias, en cuanto a las características del personal de los tipos de empresa descritos, observamos que para que una empresa sea capaz de ofertar productos altamente competitivos requiere de personas que integren, en el diseño de su  producción, materiales, procesos y técnicas de vanguardia. Hablamos de individuos con un nivel profesional de excelencia y orientados a la investigación, desarrollo y aplicación de nuevos materiales, métodos, técnicas y equipos.

Reto para escuelas superiores
Este es el gran reto para las escuelas de educación superior, ya que los planes de estudio actuales no se mantienen a la par con las exigencias del mercado mundial y apenas satisfacen las necesidades profesionales de las maquiladoras y de las de dominio público, y dejan al descubiertas áreas de innovación y nuevas tecnologías. Así, condenan a la mediocridad a la economía del país, al tener que pagar fuertes cantidades por derechos intelectuales o a limitarse a la producción de mercaderías poco rentables.

Para revertir el panorama los programas de estudio deben tener marcada orientación hacia la investigación e innovación, estimular la competencia entre individuos y exigirles óptimos resultados de aprovechamiento y seleccionar las oportunidades de inclusión a los sistemas productivos solo para los  destacados en sus áreas profesionales.

Favoritismo
Desafortunadamente lo que pude observar durante mis años de desempeño docente, en educación profesional, era que el sistema educativo, además de estar limitado por sus programas, le apostó a la mediocridad al permitir que los resultados fueran negociables políticamente. También implantó el trabajo en equipo con calificación grupal. Los resultados no se hicieron esperar, de cada equipo solo uno o dos de sus integrantes trabajaban, pero la calificación tenía que ser igual para todos, y cuando un estudiante no estaba conforme con sus resultados ocurría a algún padrino político para que, a través de él, le anotaran mejores resultados.

Para lograr estos cambios habría que comenzar con una depuración de la planta magisterial exigiendo para esta labor individuos que demuestren una superación constante a través de su participación en foros internacionales y en los resultados observados en el desempeño profesional de sus alumnos.

Con egresados de alto nivel y maestros de competencia mundial, nuestra planta productiva sería capaz de enfrentarse exitosamente al mercado globalizado y contribuyendo a la transformación de la economía nacional al ser generadora de ingresos tanto por la venta de su producción material como de los ingresos por regalías de derechos intelectuales.

martes, 13 de marzo de 2018


CHINA LANZA AL MUNDO UNA NUEVA “RUTA DE LA SEDA”: INICIO DE UNA NUEVA ERA DE GLOBALIZACION.

Atilano González Villa
Director General
El Puente Editores

Trump lanzó un misil pesado sobre el mundo al decretar aranceles para el acero y el aluminio, lo cual de hecho ha iniciado una guerra comercial y, de paso, alentó el avance de China en el plano internacional. Con esta medida de Trump, la estrategia global del gigante asiático encontrará mucha menos resistencia en el futuro próximo.

Y es que China ya tiene una estructura con estrategia planeada a largo plazo, una nueva “Ruta de la Seda”. Un proyecto acariciado desde hace algunos años por el dirigente chino Xi Jinping que prevé una inversión total de unos 900,000 millones de dólares para infraestructura en 68 países de Asia, Europa y Africa, en donde vive el 65% de la población del mundo, con un tercio del PIB mundial y con el 75% de las reservas energéticas del planeta.

Vacío mundial
Lo que el presidente Trump ha logrado con su radical política proteccionista, es crear un creciente malestar entre sus tradicionales aliados y un ya sentido vacío de liderazgo mundial. Se ha salido de varios tratados internacionales y trata de torpedear el más importante del mundo, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Y si Washington se retira del plano internacional, China está más que lista para llenar ese vacío. Xi Jinping, ahora con un enorme poder absoluto sobre su país, se ha declarado defensor de la lucha contra el cambio climático y muy respetuoso de los tratados internacionales y de la globalización. Por lo pronto, Beijing ha anunciado el avance de negociaciones con 12 países para establecer acuerdos de libre comercio, los cuales se sumarían a los 21 que ya mantiene, uno más que los Estados Unidos.

Lo que la potencia asiática quiere, en palabras de su dirigente máximo, es “iniciar una nueva era de globalización”. La mira china es de largo alcance: ser la primera potencia mundial en 2,050.

Visión china del momento actual
El Diario del Pueblo, el vocero más oficial del régimen chino, publicaba hace muy poco que “nunca el mundo ha tenido tanto interés en China ni la ha necesitado tanto”, para en otro apartado señalar cómo “Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump ha abdicado de su papel de líder mundial, con una Europa presa de sus divisiones y un mundo que aún arrastra las consecuencias de la crisis financiera de 2008, situaciones que presentan una oportunidad histórica que nos abre un enorme espacio estratégico para mantener la paz, el desarrollo y ganar ventaja”. Lo publica como “Manifiesto” o sea un escrito respaldado por los más altos dirigentes del Partido.

Estrategia financiera y tecnológica
Uno de sus puntos de apoyo más fuertes es su inversión en el extranjero. De acuerdo con informes de su Ministerio de Comercio, el último año estableció convenios financieros por 120,000 millones de dólares con 6,234 empresas de 174 países. En tanto en Latinoamérica, la derrama fue mayor a la del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El cambio
China se apresta para el tan anhelado “gran salto”.

Si cuando Mao lo intentó (1958-1962) resultó un fracaso, ahora con Xi Jinping el cambio ha sido radical con grandes perspectivas de éxito.

Deng Xiaoping, su antecesor y gran protagonista de la apertura económica, siempre recomendó “esconder la fuerza y aguardar el momento”, mientras el país luchaba por salir de la pobreza y dejar atrás el marasmo de años de Revolución Cultural, un momento que al fin ha llegado. Y el “líder” no escatima momento para pregonarlo: “China será líder global en cuanto a fortaleza nacional e influencia internacional”.

Las circunstancias geopolíticas o su auge económico hacen de China el país llamado, de acuerdo con ellos mismos, a ocupar el papel que le debe la historia. Sin perder de vista la mano férrea de la dictadura que gobierna el país y lo mueva al unísono en la dirección deseada por su dirigente.

Se ve claro que China hoy genera más simpatías que EE. UU. en numerosos países -incluidos aliados tradicionales de Washington, como Holanda y México-, según apuntaba el Pew Research Center en 2017. Otra empresa analista, Eurasia Group, ha descrito la influencia de China en medio de un vacío de liderazgo global como “el primer riesgo geopolítico, porque está fijando estándares internacionales con la menor resistencia jamás vista”. Y agrega: “El único valor político que China exporta es el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países, algo atractivo para los gobiernos acostumbrados ya a las exigencias occidentales de reformas políticas y económicas a cambio de ayuda financiera”. Con estos principios busca moldear el orden mundial para colocarse como referente, crear oportunidades estratégicas para sí y para sus empresas y legitimar su sistema de gobierno.

Ruta de la Seda
La historia nos cuenta del famoso corredor por donde China exportaba su producción de seda a lomo de camellos, de elefantes y de humanos, para llegar a las costas orientales del Mediterráneo. Ahora, China incide con mayor fuerza en un sustituto de esta Ruta.

Plan de Acción Terrestre (el cinturón) y Marítima (la ruta)      
Este Plan, sustituto de la histórica Ruta de la Seda, también conocido como “Un Cinturón Una Ruta”, contempla la construcción de ferrocarriles, autopistas, aeropuertos, puertos marítimos, oleoductos, gasoductos, centrales eléctricas y toda clase de infraestructura, para sustituir a los camellos y elefantes de antaño.

Y China ya no se va por las ramas, ha dejado bien explícito y claro su objetivo final: “iniciar una nueva era de globalización en dirección de Beijing”.

La ruta llegará a Mongolia y Rusia; Asia Central y Pakistán; Myanmar, Bangladesh y La India;  sureste asiático y también a Corea del Sur y Japón; al Golfo Pérsico, Oriente Medio, norte de Africa y la Unión Europea.

China ha puesto los ojos también en países y áreas relegadas al subdesarrollo y parece ser la única potencia dispuesta a darles la mano para impulsar sus desarrollos.

Pero una de sus prioridades estratégicas es sin duda Europa, por eso gestiona ya parte del puerto de El Pireo (Atenas) y multiplica sus proyectos en Grecia porque quiere convertirla en su centro de actividad hacia los Balcanes y el sur de Europa.

Pakistán
En esta importante estrategia global destaca la inversión de más de 50,000 millones de dólares en Pakistán, su histórico aliado y vecino, para reconstruir toda la economía del país. Punto central de esta tarea nacional es el desarrollo del puerto de Gwadar, en el mar Arábigo, en donde China conseguiría una salida al mar para sus productos sin pasar por el complicado estrecho de Malaca, entre Indonesia y Malasia, considerado el estrecho más peligroso del mundo. Además, el proyecto para Pakistán incluye la modernización de la carretera del Karakoru, que une ambos países.

Red ferroviaria
Respecto a Europa, hay dos corredores terrestres fundamentales. La red de ferrocarril norte, la más grande del mundo, que parte de China y pasa por Kazajistán, Rusia, Bielorrusia, Polonia y Alemania, en donde se distribuye hacia otros puntos, llegando incluso a España. Y la sur, que baja por Asia Central y entra en Irán para partir hacia Europa, pasando por Turquía.

Un símbolo del cambio geopolítico es el servicio ferroviario de carga iniciado en 2014, pero aun no consolidado, entre Yiwu en la costa oriental de China y Madrid, con 13,000 kilómetros de recorrido, en 21 días, considerada ya la red férrea más larga del planeta. 

Así, Pekín ya desarrolla el transporte terrestre a gran escala y de forma rápida, impulsando fundamentalmente la alta velocidad. "China es el país con más kilómetros construidos de alta velocidad, aproximadamente 20,000, y está impulsando tanto la alta velocidad para trenes de pasajeros como de mercancías", explica Fernando Moragón, presidente del Observatorio Hispano-Ruso de Eurasia. Y hace unos días, China anunció experimentos para construir un tren que correrá a 1,000 km/hora.

Pero para Pedro Nueno, profesor del IESE de la Universidad de Navarra y presidente de la China Europe International Business School (CEIBS), Madrid solo representa una escala y no un destino final. Por eso dice: “Hay que entender que la Ruta va más allá de la infraestructura: es el proceso de China abriéndose al mundo. A Mariano Rajoy le dijeron que no acaba en España, sino que sigue hacia América Latina. Eso quiere decir que las empresas chinas han de salir y además España es un puente para Latinoamérica y Africa. No hay que verlo como un proyecto logístico, sino conceptual”.

América Latina y el Caribe no se incluyen por ahora en esta nueva Ruta de la Seda, pero ya se ven las intenciones chinas con su proyecto de ferrocarril transcontinental que conectaría la costa atlántica de Brasil con la del Pacífico de Perú.

Africa
China lleva a cabo importantes inversiones en Africa, como la construcción de un ferrocarril entre las ciudades de Nairobi y Mombasa (Kenia), que formará parte de una futura red de transportes en Africa Occidental.

Sin embargo, uno de sus proyectos más importantes en este continente es el de Yibuti, en el Cuerno Africano a la salida del Mar Rojo, donde China trabaja en el desarrollo de un centro logístico marítimo que será "su primera base militar en el extranjero". Las primeras tropas chinas llegaron al lugar en el verano de 2017. También tienen bases Estados Unidos, Francia y Japón, con los mismos fines declarados por China.

En Africa, en 2015, China firmó con la Organización para la Unidad Africana un memorando contemplando inversiones por valor de 60,000 millones de dólares.

Financiamiento
Aunque desde 2013 el presidente Xi Jinping lanzó al mundo la idea de una nueva Ruta de la Seda y desde ese año comenzaron las acciones concretas para establecer acuerdos bilaterales, no fue sino hasta mayo de 2017 que se reunieron en Beijing, en un Foro mundial, 28 jefes de estado y representantes de mil organizaciones de todo el mundo para conocer las peculiares pinceladas de la que podría ser la iniciativa comercial más importante de este siglo, abierto a todos los que se quieran adherir.

En el marco de la inauguración del foro, el presidente Jinping dio a conocer que aportará 14,500 millones de dólares al Fondo de la naciente nueva Ruta de la Seda y ofreció 8,700 millones de dólares para apoyar a los países en vías de desarrollo que participen en esta iniciativa. En forma adicional, anunció una inversión de 124,000 millones de dólares para impulsar el libre comercio.

Se refirió también al lanzamiento de “100 proyectos contra la pobreza y 100 proyectos de salud y de rehabilitación en los países de la nueva Ruta y su país proveerá a las organizaciones internacionales relevantes 1,000 millones de dólares en beneficio de los países que la integren”.

Las principales vías de financiación de este macroproyecto son dos: 1- El Fondo Económico de Inversión de la Ruta de la Seda, patrocinado por China, con un fondo de 50,000 millones de dólares (en 2014). 2- El Banco Asiático de Inversión e Infraestructura, creado hace un año, con 57 países miembros, principalmente de Asia y de Europa, en el que China, India y Rusia, en este orden, son los mayores accionistas.

"En este banco, en el que están incluso países como Inglaterra e Israel, China vetó a dos países, EE.UU., que ya tiene el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y Japón, que cuenta con el Banco Asiático de Desarrollo", afirma el presidente del Observatorio Hispano-Ruso de Eurasia, Fernando Moragón.

Infraestructura financiera
Jinping también ofreció establecer un sistema financiero de tarjetas para mantener los riesgos bajo control, lanzar nuevos modelos financieros y de inversión, incentivar la cooperación entre el gobierno y el capital privado, construir un sistema financiero diversificado y un mercado de capital múltiple, y mejorar las redes de servicios financieros.

Otros compromisos
Los países interesados en participar en la iniciativa de la nueva Ruta de la Seda, deberán promover la legislación para el beneficio común, facilitar la integración financiera y la conectividad, generar un comercio ininterrumpido e incentivar la aceptación de esta ruta comercial.

Punto importante y trascendental de parte de Xi Jinping es haber asegurado que su país “no interferirá en ningún punto con los asuntos interiores de otros países”.

Y otro mensaje claro y conciso: “dejar atrás el proteccionismo económico y abrir el libre comercio mundial”.

Voces discordantes
Las alarmas han sonado. El primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, en diciembre se mostró preocupado por la influencia de China en los asuntos políticos de su país, a través de lobbies y donaciones, y ya presentó un proyecto de ley para frenarla.

El director del FBI en EE UU, Christopher Wray, también ha advertido que Pekín puede haber infiltrado operativos incluso en las universidades.

Un informe del think tank alemán MERICS y del Global Public Policy Institute alertan de la creciente penetración de la influencia política de China en Europa, especialmente en los países del Este.

Y un grupo de académicos logró, gracias a sus protestas del último año, que la editorial Cambridge University Press recuperara artículos censurados por no coincidir con la visión de Pekín en asuntos como Tiananmen o Tíbet.

Además de las alarmas, empiezan a sonar también -de modo aún muy incipiente- propuestas para contrarrestar esa pujanza china o al menos los aspectos menos benevolentes de ella. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha llamado a los 27 socios de la Unión Europea a la unidad para no perder terreno frente a China.

Y Japón, India, Australia y EE. UU. se plantean ya ofrecer un plan internacional alternativo al de la nueva Ruta de la Seda.

Pero…
China está decidida. Su estrategia es a largo plazo con culminación en 2049, algo que los países occidentales no tienen. Y su crecimiento de dos dígitos por muchos años, la perfila como potencia económica de primerísimo orden para 2030.

Como ejemplo, el presidente Jinping dio a conocer que el volumen del comercio exterior de su país entre 2014 y 2016, con las naciones que actualmente están en esta Ruta, superior los 3,000 millones de millones de dólares.

Realidad política china
Pero detrás de todo este entramado comercial y financiero se alza el verdadero rostro de la China de hoy: un régimen totalitario, opresor y sanguinario con mando único en la persona de Xi Jinping (64 años de edad), quien ya ha dado la orden a su pueblo de alinearse a sus objetivos de todo tipo y, dirigiéndose a los trabajadores de los medios de comunicación les dijo “ustedes tienen que llevar ‘Partido’ como apellido”, en referencia clara al Partido Comunista.

Xi Jinping acaba de lograr el poder indefinido en China al aprobar la Asamblea Nacional Popular (ANP, legislativo) un total de 21 enmiendas a la Constitución, entre las que figura la eliminación del límite de dos mandatos consecutivos para el Presidente y para el Vicepresidente del país.

Con esta reforma Jinping consolidó su mando único en el Gobierno, el Partido Comunista y las Fuerzas Armadas, sin límite de tiempo, en otras palabras concentra el poder absoluto sobre los más de 1,300 millones de ciudadanos chinos y sobre todo el territorio nacional.

martes, 27 de febrero de 2018


Blockchain, tecnología que revoluciona las finanzas- Joseph Reger

Periodista




El responsable tecnológico de Fujitsu para Europa, Africa, Oriente Medio e India, Joseph Reger, asegura que tenemos que entrenar la creatividad y vigilar que los políticos sepan de tecnología.

 ¿Políticos, educación, ética respecto a la inteligencia artificial...? Joseph Reger, en una conversación con periodistas internacionales reunidos con motivo del Fujitsu World Forum en Tokio, no esconde respuestas para las grandes cuestiones por las que atraviesa la humanidad en el siglo XXI.

Admite que el futuro puede sorprendernos a todos y recomienda establecer un debate en la sociedad sobre qué esperamos de la inteligencia artificial. Propone olvidarnos de enseñar conocimiento y volcarnos en la creatividad y asegurarnos de que nuestros políticos entienden algo de tecnología, porque su presencia en nuestras vidas va a crecer de forma exponencial. 

Se habla mucho de la irrupción de la inteligencia artificial. ¿Cuál es la ética que la ha de rodear?
Es un problema que no tiene fácil solución. Con el aprendizaje automático (machine learning) y la inteligencia artificial nunca sabes exactamente qué es lo que la máquina ha aprendido y en qué se basa para tomar decisiones. Resulta imposible saber qué patrones puede contener para llevar a cabo una investigación forense, por ejemplo. Algo previo a los problemas éticos.

Si tienes un software no basado en machine learning o en inteligencia artificial, puedes llevar a cabo una auditoria: accedes al código fuente y determinas cómo ha tomado las decisiones. Pero esto no es posible con aprendizaje automático o inteligencia artificial, porque no se programa la toma de decisiones sino la forma en la que aprenden.

Tenemos que llegar a lo que es aceptable, unas reglas que no tenemos. Hacen falta acuerdos en cada país. Y empiezas a preguntarte qué reglas o consensos pueden violarse. Un ejemplo: tienes un sistema de aprendizaje automático para una institución financiera que debe decidir qué credit scoring recibe la gente. Y este sistema empieza a discriminar por la edad o género, basado en datos anteriores. ¿Qué haces entonces? ¿Aceptas la calificación y que se tomen esas decisiones o te dices que no es aceptable porque viola normas sociales o incluso la constitución?

Incluso, también te puedes preguntar si hay medios para protestar. ¿Contra quién? ¿La compañía que programó la forma de aprender o la que vende el software? Por eso necesitamos que haya una alfabetización tecnológica en la clase política y preguntarnos cuántos de sus diputados entienden la tecnología y sus consecuencias.

No enseñemos conocimiento, volquémonos en la creatividad y asegurémonos que nuestros políticos entiendan algo de tecnología, cuya presencia en nuestras vidas crecerá en forma exponencial. 

La automatización es un hecho. ¿Cómo va a evolucionar? 
Durante los próximos dos o tres años, esta automatización se producirá en los procesos más obvios. Pero al final todos los sectores serán afectados por la automatización y la inteligencia artificial, porque en todos se podrán ganar eficiencias. Se van a destruir empleos, es un hecho. Todos los políticos dicen que si se mira atrás, las tres revoluciones industriales anteriores han creado más trabajos y oportunidades que los que han destruido. Es verdad. Pero, ¿si miramos hacia delante? No sabemos la respuesta.

Muchas de estas tecnologías que se aplican en la vida privada chocan con la protección de datos que generan tus hábitos, por ejemplo.

¿Por qué?
Los procesos en tecnología tienden a ser exponenciales, por eso cada revolución industrial supone un cambio más fuerte respecto a la anterior y se produce más rápidamente. Por lo tanto necesitamos otro debate sobre lo que haremos, si no podemos dar los suficientes trabajos a los ciudadanos.

Además, hay otro tipo de cuestiones. Imaginemos una sociedad en la que no haga falta trabajar. Habrá gente que de todos modos desee hacerlo porque forma parte de su forma de sentirse realizado. ¿Qué conocimientos habrá de tener? La gente que entra ahora a la universidad tarda cinco años en salir, mucho tiempo, y toda la tecnología puede haber cambiado. En las anteriores revoluciones industriales, cinco años no eran nada. Ahora son un mundo y más te vale tener los conocimientos adecuados. ¿Está nuestro sistema educativo a la altura?

¿Usted qué cree al respecto?
Fui profesor universitario, aunque hace tiempo. Pero aprendí que el sistema educativo universitario es muy lento a la hora de hacer cambios. No es algo que podamos darle la vuelta de la noche a la mañana o en un año. Y no solo tiene que ver con la reticencia del profesorado. También hay cuestiones como el dinero que cuesta.

Y tenemos un problema: no entrenamos a la gente para el trabajo creativo. La universidad empezó intentando enseñar conocimiento, pero el conocimiento es cada vez menos importante. La creatividad, a la hora de solucionar problemas, lo es cada vez más.
 
Antes la democracia se limitaba solo a cuestiones políticas. En el futuro, las decisiones democráticas van a girar cada vez más sobre la tecnología, sus consecuencias y su influencia en la sociedad.

¿La innovación, nos quitará el trabajo?
A la innovación hay que tratarla con inteligencia, porque si le tienes miedo empiezas a mitigarla y a frenarla, y la innovación no ha de tener fronteras ni restricciones. Lo que hay que hacer es abrir un debate justo cuando empiezas a ver un problema.

La democracia antes se limitaba a cuestiones puramente políticas. En el futuro las decisiones democráticas van a girar cada vez más sobre la tecnología, sus consecuencias y sobre su influencia en la sociedad. Y por eso, necesitamos que haya una alfabetización tecnológica en la clase política.

¿Se siente responsable de lo que puede acarrear la tecnología a la sociedad, como directivo de una de las principales multinacionales del sector?
Claro, nos sentimos responsables. Lo que no significa que podamos resolverlo nosotros solos. Creemos que la tecnología es una fuerza para el bien y por eso consideramos que tiene que haber cada vez más. Pero sabemos que toda tecnología ha terminado usándose para el mal. Todo termina usándose como arma. 

Las Startups parecen ser los motores de la innovación.
Las startups de Silicon Valley no suelen tener el objetivo de mejorar la vida de los humanos, sino el de lanzar la empresa, ser comprados y ganar dinero, ésta es su clave. No me parece algo malo en sí. Nosotros no somos una startup, tenemos una tradición y una forma de pensar distinta. Su gran ventaja es la focalización. 

En Europa muchos tratan de imitar el modelo de Silicon Valley. Me parece bien. Sin embargo, el objetivo de hacer mucho dinero en poco tiempo no es tan grande como en Silicon Valley.

¿Cree que habrá un futuro en el que estemos acompañados de robots en nuestro día a día?
Si la pregunta es solo ésa, sí va a suceder. Si lo que me pregunta es si esto es bueno, entonces la respuesta depende de muchas cosas y no es unívoca. En todo caso, no va a poder ser frenada, porque puede perjudicar en un aspecto, pero beneficiarnos en otro. 

Muchas de estas tecnologías, en la vida privada chocan con la protección de datos privados. Pero eso ha de ser el juicio personal de cada uno. A lo mejor alguien piensa que si una tecnología concreta puede permitirle vivir cinco años más en casa, renunciar a la privacidad puede ser un coste asumible.

Tratar con humanos es cada vez más un privilegio. En un aeropuerto cada vez hay menos humanos y cada vez es más difícil solucionar problemas. Pero llegará el punto en que se prefiera tratar con máquinas y no con una persona de mal humor, harta de su trabajo. Llegará el punto, incluso, en el que las máquinas sepan captar la ironía en la entonación.

Hay una palabra que suena en cualquier conversación de tecnología: blockchain. ¿Por qué es tan importante?
Blockchain soluciona buena parte de los problemas prácticos con los que nos encontramos en nuestro día a día. La sociedad, el ser humano, establece contratos a todas horas. Nuestra sociedad se levanta sobre la base de contratos. Y han de ser transparentes y seguros. El dinero en sí mismo es una forma de contrato.

Blockchain constituye una solución. De la forma en que lo hace, su manera distributiva, garantiza que no haya control central, y que, por eso, proporcione unos costes de transacción muy bajos. Cada vez más industrias y compañías descubren el uso que pueden hacer de blockchain. Pero quedan muchas cuestiones por resolver. Imaginemos que la humanidad hace todo con blockchain. ¿Cómo gestionamos esas bases de datos, con qué tecnología? 

Hablan mucho de cocreación. ¿En qué consiste?
En Europa, la mitad de las compañías se están embarcando en proyectos de transformación digital. ¿Por qué? Porque se dan cuenta que el proceso que vivimos es diferente a todo lo anterior. Es más disruptivo, puede destrozar su modelo de negocio. Ya no solo se trata de mejorar eficiencias o hacer procesos más baratos... No hace mucho se hablaba de cuánto se podía ahorrar en las transacciones de la industria financiera. Ahora la pregunta es si la tecnología blockchain puede arruinar toda la industria bancaria como existe hoy. Puede ser exagerado, pero algo de cierto tiene, seguro.

¿Cómo llevas a cabo un cambio disruptivo?
La forma no es confiar en una empresa que se supone sabe de todo de todas las industrias, en todas las áreas. Para nosotros el cambio solo puede venir a través de la cocreación, una práctica muy antigua en nosotros.

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¿Qué es Blockchain?
 

El Blockchain (o cadena de bloques) es una base de datos compartida que funciona como un libro para el registro de operaciones de compra-venta o cualquier otra transacción. Es la base tecnológica del funcionamiento del bitcoin, por ejemplo. Consiste en un conjunto de apuntes que están en una base de datos compartida on-line en la que se registran mediante códigos las operaciones, cantidades, fechas y participantes. Al utilizar claves criptográficas y al estar distribuido por muchos ordenadores (personas) presenta ventajas en la seguridad frente a manipulaciones y fraudes. Una modificación en una de las copias no serviría de nada, sino que hay que hacer el cambio en todas las copias porque la base es abierta y pública.